viernes, 26 de noviembre de 2010

Fan de los fanzines: María Isabel Cartagena

Hola. No hemos puesto mucho asunto en la sección Los fanzines y yo, que ahora se llama Fan de los fanzines [me di cuenta que el primer nombre apestaba]. Estaba esperando el “testimonio” de otras personas pero dije, "¿por qué no me incluyo a mí misma? Me lo merezco. Soy una madre y esposa cariñosa, no fumo y estoy aprendiendo a cocinar". Y ya.
Prefiero subir una foto de nuestra humilde biblioteca y no mía [eso y estoy despeinada].
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“Siempre me han gustado los fanzines, aún cuando no sabía que significaba esa palabra. El primer zine que debo haber tenido en mis manos fue Subterránea, en 1997, cuando tenía 13 años. Un amigo tenía una tienda de discos en el Unicentro y siempre le llegaban cosas locales que él luego me regalaba. ¡Gracias, Daniel! Ojalá puedas leer esto. Poco después, este mismo pana me dio también la primera edición de Rocko Comics, de la que sólo salieron 500 copias [recuerdo la entrevista a Rossana Comelobos y a otros grupos guayacos]. También me dio el primer Ilegales. En esta misma época compré mi primera Thrasher y ahí venía, bueno, viene, hasta el día de hoy, la sección Zine Thing, que es la que más me gusta de la revista, ¡ja!

Una noche luego de llegar de un concierto decidí hacer, con una de mis mejores amigas, mi propio fanzine. Le puse Dead Ninas [Dead por Dead Kennedys y Nina, por mi perra, que estiró la pata el año pasado] y cubríamos, más que nada, la escena punk nueva escuela, como le dicen. Ya saben, Unión Punk, Trucho Records y un montón de sellos y bandas que desaparecieron hace cinco años. Creo que lo que más me gustó de hacer Dead Ninas, aparte de entrar gratis a los conciertos, fue que editores de otros zines me enviaban sus publicaciones y así me llegaron copias de XPErimentar, Mohawk, Voz Rebelde, que permanecen como mis favoritas.
DN empezó en septiembre de 2002 y terminó en algún mes de 2004. El zine se estaba convirtiendo en algo más grande de lo que quería: se hablaba de publicidad, de hacerlo en couché y a colores y bueno, para mí, para eso estaba la SPIN. Quería seguir haciendo mi zine en Word y sacarle copias frente a la universidad. El último número quedó inconcluso: iba a hablar sobre Turbonegro y el Turbojugend, había una entrevista con Guy Picciotto y otras cosas que ya no recuerdo. Supongo está aquí en mi computadora.

Después de Dead Ninas, me aparté un tiempo de la movida, y realmente no recuerdo por qué, aunque no duró mucho ya que en 2006 compré Whatcha Mean, What’s a Zine? y volví al ruedo, estaba vez con un zine en línea que se llamaba NEAT NEAT NEAT, por la canción de The Damned. Dejé de hacerlo porque no recuerdo la clave para entrar al mail y a la cuenta en Myspace.

Un viaje en 2008 a Nueva York resultó muy educativo para mí: allá compré Punk is Dead Punk is Everything y Fuck This Life – Fatal, y los zines gráficos se volvieron mis favoritos, aparte de los punk/hardcore. Pasé por Strand, Forbidden Planet, Printed Matter, las librerías en St. Mark’s Place. Tengo pendiente ir a ABC No Rio, ¡pilas!

Y en 2009 nace Fanzines Ecuatorianos, pa’ servirle a usté’. Recogí los zines que había guardado durante un poco más de diez años y le empecé a dar uso a mi escáner. Copié la idea de Punks is Hippies. Por ahí mismo hice Hola queridos, luego de guardar mails del depuesto hijo del rey de Nigeria.

¡A estas alturas ya deben estar dormidos! Pero quería compartir esto con quienes visitan esta página. Compren el libro de Touch and Go y Robot, los primeros 43 números. Voy a mandarle una canasta navideña al tipo de We Got Power, al viejito que vende El Santo y las fotonovelas mexicanas, a los de la Fanzinoteka por hacerla, al que me vendía números viejos de Pancho Jaime, a todos los que me han regalado zines físicos, a Tim Berners-Lee por haber creado la WWW ya que sin eso no hubiera podido hacer nada, ni ver/leer PURE, Disposable Underground, Bugs and Drugs, My Rules, las columnas Sub Pop, los números viejos de VICE, los blogs de aNYthing, RockersNYC y escribirme con otros nerds.

Si su mamá quiere botar sus “revistitas”, no lo permitan. Compren un librero y un mueble viejo, una nevera usada y pónganse cómodos. Este va a ser el mejor lugar de la casa".


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María Isabel Cartagena hace esta página y nada más. Algunas personas creen que se llama "Maluqui", pero no.